Hace algunos años escribí un fragmento de mis memorias —o algo parecido a un diario— sobre mi patriotismo y el profundo cariño que siento por mi patria: el Perú. En ese texto, pedía que esta tierra no cambie, que yo mismo me forme y trabaje para ser el cambio que tanto necesita nuestro país. Aunque en más de una ocasión me propusieron incursionar en la política, jamás me atreví siquiera a considerarlo seriamente. El sistema está contaminado, y yo no me siento preparado para nadar contra la corriente. Me formaron para algo distinto: me educaron en principios y valores. A pesar de todas las carencias que atravesamos en casa, nunca nos faltó algo esencial: la honestidad.
Jamás imaginé querer dejar mi país. Siempre
soñé con estudiar en el extranjero, pero volver. Esos eran anhelos de niño, de
adolescente tal vez. Ahora, con familia y cierta estabilidad, ni siquiera lo he
intentado. Mis padres están aquí, tengo un empleo estable, estoy iniciando mi
camino literario tras publicar una de mis producciones poéticas, y estoy por
concluir la carrera de diseño gráfico. Me incliné por el ámbito laboral,
pero... ¿qué más me falta para sentirme plenamente feliz?
Empezar en el mundo literario ha sido una
de mis mayores pasiones. Desde los doce o trece años, comencé a publicar en la
página escolar del diario La Industria de Chiclayo. La fotografía y el diseño
son otras pasiones, aunque las practico más como pasatiempos. También he hecho
locución y animación de eventos, aunque nunca fue mi fuerte; lo hice por
trabajo, no por vocación.
La vida no ha sido sencilla, incluso con
ciertos logros. Hace poco he comenzado a sentirme mejor, tras atravesar meses
difíciles, llenos de congoja y momentos de fragilidad emocional. Entonces, me
pregunto: ¿qué me falta para ser feliz? Hay algo que ni siquiera imaginaba y
que quizá sea la pieza que me completa. Nunca me he sentido exitoso, siempre he
sido muy exigente conmigo mismo: estudio, trabajo, y me entrego con esmero a
cada meta que me propongo.
Últimamente, he buscado respuestas a tantas
preguntas que me hago. ¿Podría irme a otro país? ¿Estudiar otra carrera, un
posgrado, algo más?
Sin pensarlo, sin planearlo, estoy por
cumplir algo que un día soñé. Estoy cerca, y aunque aún con dudas, creo que lo
lograré. Hay algunos trámites y requisitos pendientes, pero lo estoy
considerando seriamente. Aún me embargan muchas interrogantes... Mis padres, mi
hija, mis amigos, todo lo que he construido aquí… Pero también está el sueño de
una vida distinta, en un lugar donde valoren lo que hago, donde pueda dedicarme
a escribir.
No dejo de pensar en los desafíos que
enfrentan los migrantes, en las dificultades, en cómo sería el "después
de". Leía hace poco a mi escritor favorito, Renato Cisneros, quien contaba
que se fue a España casi de la nada, acompañando a su esposa, y que allá ha
construido una vida. Escribe, publica novelas, colabora con medios y es muy
reconocido. Pero yo no soy él. No tengo una carrera consolidada en el
periodismo, ni alguien que me respalde si fracaso. No tengo un nombre ganado.
Solo he publicado algunas cosas locas y espontáneas desde el colegio. Aunque
sigo escribiendo, no me considero escritor, apenas alguien que intenta
desangrarse en unas cuantas líneas.
Aun así, quisiera vislumbrar mi futuro y
dedicarme a lo que siempre soñé: estudiar Letras, Filosofía, o algo por el
estilo.
Ni siquiera he renovado mi pasaporte, y ya
siento nostalgia por mi país, mis amigos, mi mundo, mi pequeño rincón. Afortunadamente,
aún tengo más de medio año para decidir. Ver si puedo, si quiero, si logro
ordenar mi vida y estabilizarme emocionalmente. Porque a veces soy impulsivo,
un loco que toma decisiones apresuradas.
Hoy, en Fiestas Patrias, escribo esto y me
pregunto: ¿lo lograré?, ¿me atreveré?, ¿postergaré mi viaje por miedo o por
resistencia al cambio? No lo sé. Solo espero que se cumpla lo que Dios tenga
preparado para mí. Yo solo deseo ser instrumento de lo que la vida me depare...
incluso si eso ocurre lejos, en esa tierra aún desconocida que ya empiezo a
soñar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario